De pequeño yo vivía en la zona Universitaria de mi ciudad, en la parte colindante con la zona Jevi. Aunque hablemos de los años 80, cuando el jevi era violencia y demás, no era ese un lugar particularmente conflictivo. Sin embargo, sí había que tener en cuenta que si por ejemplo se celebraba mi cumpleaños y se recurría a la ciudad universitaria para no destrozar el patrimonio familiar en casa, había que hacerlo con cuidado, porque coincidía en el calendario con el inicio del curso universitario, y podíamos ser 15 niños jugando a la cadeneta tratando de no chocar con jevis, parejas metiéndose mano, vomitonas de las fiestas de apertura del curso, delincuentes puenteando coches y árboles varios, que alguno también había.
El portal de mi casa estaba flanqueado por dos centros recreativos de los de antes, en los que los chavales callejeros fumaban y se pasaban la tarde jugando a unas maquinetas prehistóricas, mientras los niños normales nos limitábamos a mirarles jugar con la boca cerrada cuando volvíamos del colegio. Yo, que venia de una institución de pago, llegué a la circunstancia de sentir autentico pánico al pasar por delante de local porque me intimidaban de verdad los especimenes que solían ramonear en la puerta.
Y bueno, ademas de esto en la acera de enfrente de mi casa estaba el local Excalibur, que era un local jevi clásico. Imaginad un bar de jevi en 1986, pues ese era el Excalibur. Yo jamás llegue a poner un pie dentro porque no tenia edad, pero recuerdo haber pasado tardes de primavera asomado a la ventana de mi casa (que caía justo en frente) sin dejar de preguntarme, con más temor que otra cosa, a propósito de los cochambrosos seres que entraban y salían de tan infausto local.

Curiosamente solían poner de forma reiterada a Bon Jovi, y a mi me intrigaba sobremanera el hecho de que esa gente que tenia un aspecto tan lamentable pudiera escuchar algo que a mi me llamaba tantísimo la atención. Poco tiempo antes yo había visto un videoclip de Bon Jovi en el programa musical Aplauso (miércoles por la tarde, para el que tenga memoria) y uno del grupo se metía un tubito en la boca y su guitarra sonaba como güeeerrrr qüerrrrrr, salían chispas del escenario !y los tíos volaban!. Brutal.
Nada mas ver aquello le empecé a dar el coñazo a mi padre para que me comprara el disco en una de mis habituales campañas para conseguir lo que fuese, pero según me dijo no consiguió encontrarlo en la habitual tienda de discos, asi que me quedé compuesto y sin disco.
Y claro, allí seguían todos esos jevitrones entrando y saliendo de un garito infame y disfrutando de Bon Jovi, mientras yo me tenia que conformar con escucharlo asomado a la ventana y tratando de averiguar el mecanismo que hacía que los miembros del grupo volaran por encima de un escenario. Era eso o la desagradecida tarea de esperar durante horas frente al readiocasete a que sonara la canción en cuestión para darle al botón rojo de grabar, que tampoco era lo más divertido del mundo.
Años atrás ya se me ocurrió de modo inocente robar dinero del monedero de mi madre para comprar la banda sonora de Cazafantasmas, pero la operación fue descubierta, y el castigo recibido ejemplar. Bueno, en realidad robaba más cosas , y a más personas, pero no hablamos de eso ahora, y como en este caso era obvio mi emperramiento con el disco y enseguida se me hubiera visto el plumero, tuve que cambiar de estrategia.
Mis infantiles maniobras manipuladoras llegaron por fin a buen puerto, y finamente me pude hacer con el puto Slippery When Wet tras seducir a un compañero de clase para que lo comprara sin gustarle su música en absoluto, y descacharrando además sus ahorros de varios meses . No me pesa la conciencia. La cuestión era de pura supervivencia: el chaval tena el dinero. Yo no.

Meses después de todo aquello apareció un tío muerto en los baños del Excalibur con una jeringa colgando del brazo y lo cerraron. A mi aquello me pareció lo más de lo más. Ademas de jevis, habia drogas y muertos! El local pasó a ser después un concesionario de coches y perdió parte de su encanto, aunque para mí siempre ha sido el sitio en el que me ponían a Bon Jovi cuando apenas levantaba tres palmos del suelo.
Hace un par de años compré en serie media el CD y la verdad es que no me hizo ni la cuarta parte de ilusión que aquella cinta de casete de 60 minutos grabada directamente del vinilo con el que sableé a mi compañero de clase. Y la verdad, mentiría si dijera que no me gusta ponerlo de vez en cuando.
Diciembre 3, 2007 at 11:05 pm
amigo repeinado, te confesaré que me encantan esta clase de historias de cutrez autobiográfica… Slippery When Wet… hummm, DISCAZO!! De hecho, los cuatro primeros discos de bon jovi lo son, pero el slippery era mucho slippery. Lo de las bandas ochenteras molaba. Los jevis eran chungos, se daban de hostias, reunían a gente de la peor calaña, recuerdo el bar de debajo de casa de mis padres, reunión de borrachuzos y jevis, ya que las hijas eran unas jevirulas de pelo crepado y tejanos pitillo, y la manada se reunía para trabajárselas en la cara del dueño/padre, un pobre extremeño alcoholizado. Y qué decir de los rockers. Estos tenían más estilo, pero en mi época, me acojonaban por igual. En mi ex-barrio de bcn pululaban unos cuantos.
PD: me declaro fan aCsoluto de El Capitan
Diciembre 4, 2007 at 1:06 pm
Un bar jevi de nombre Excalibur sería como el consulado del metal en cualquier ciudad que se precie. Conozco al menos otras tres ciudades que disponen de garito con el mismo nombre.
Que poca patria. Deberían llamarse Tizona o Colada.
Diciembre 4, 2007 at 3:19 pm
Bien cierto es que había otros nombres muy interesantes, como TRI-TRI o INFIERNO’s, pero estos en particular ya estaban cogidos. Ponerle Excalibur a un bar en realidad es como decir “pitufar”, aciertas seguro.
Diciembre 4, 2007 at 3:23 pm
TRI-TRI? Qué clase de despropósito es ése? El nombre definitivo es el del bar del Casco de Bilbao llamado Kebrantacuellos. Así, la primera con K y la segunda con C de Cuello.
Diciembre 5, 2007 at 10:25 am
Toda la fauna descrita me produce una inevitable ternura. Como cuando estudiaba en el instituto y los jeviatas eran los tíos más majos, aunque en otras cosas parecieran un poco lamentables. O como al volver a mi instituto, pero esta vez desde el otro lado, de profesora, siguieran siendo los alumnos más majos.
¡Un beso a los jevis!
Diciembre 6, 2007 at 12:22 am
Me ha encantado esta historia, repeinado.
Me ha hecho recordar cuando el 2/12/89 (hace ya 18 años! una mayoría de edad!) fui a ver a Bon Jovi en su gira de New Jersey al Palau d´Esports de BCN. A mis tiernos 14 años, verme rodeado de aquella ingente masa de peludos, con sus parches, sus muñequeras de clavos, era una mezcla de excitación y terror. De cómo vi salir a Jon Bon del suelo y aluciné. De ver a Richie Sambora con una guitarra de !3 mástiles!. De Livin on a prayer… Tremendous…
Y de, como años más tarde, yo era uno de ellos, todo pelo, muñequeras y camiseta de Maiden.
Todo pasa, y la ilusión no sólo vive en el presente, también en el recuerdo.
Saludos a tod@s.