Un final fatal, desolador y tremendamente injusto. No es algo así lo que uno espera cuando se acerca a una banda como Betty Blowtorch. Ya se ha hablado largo y tendido sobre ellas en múltiples ocasiones, pero para quien aun no sepa de qué va la historia pues se trataba de cuatro mujeres (y digo mujeres) que formaban un grupo de Rock. Cuatro mujeres que no eran especialmente bellas, ni educadas, ni con grandes cualidades artísticas, pero que parecían haber encontrado una fórmula que funcionaba, y que en un momento determinado tuvieron un golpe de mala suerte.
Con su Are You Man Enough?, un espectacular álbum aun calentito y en medio de una gira en la que empezaban a darse conocer, Bianca Halstead (artisticamente Bianca Butthole), la pieza más visible del proyecto falleció en un accidente de coche un 14 de Diciembre de 2001, y toda la aventura se detuvo en seco.

Con el paso de los años muchos fans han (hemos) ido descubriendo el álbum en cuestión con sorpresa y gozosa excitación, porque aparte de tener una colección de canciones poderosas, su desenfado, explicitud y sentido del humor se complementaban con naturalidad con una imagen de mujeres fuertes, sexys y con suficientes arrestos como para que nadie osara siquiera toserles.
Somos unos cuantos los que por una serie de razones que no vienen al caso, hemos idealizado la ciudad de Los Angeles y la costa oeste norteamericana, con los descapotables, con las mujeres siempre rubias y de tetas grandes, con las gigantescas autopistas y con los paseos por Hollywood Bvd. Estos flashes de americanismo y mitomanía irredenta vienen directamente emparentados con una escena musical concreta y de preceptos ideológicos tan definidos como cuestionables. El hard-punk-rock californiano de cueros, pelos crepados tatuajes y gafas de espejo (el hoy anacrónico sleazy, con esos primeros GNR…) hizo estragos en la educación musical de algunos de nosotros, que aun nos resistimos ferozmente a cerrar este capitulo agarrándonos a todo lo que nos lo recuerde, aunque sea de la manera mas remota.

Betty Blowtorch encajaban a la perfección en la escena descrita, más de una década después de que esta se hubiera desintegrado y reencarnando en versión femenina todos los clichés que el género demandaba. Toda una suerte de tópicos relacionados con la pertenencia a una banda de Rock, y que todo el mundo puede imaginar fácilmente: sexo sin control, drogas sin control, vestuario sin control, diversión sin control, carretera y rockanrol, pero en este caso, y para variar, desde un prisma femenino. Y en realidad tampoco es que se comportaran como salvajes y cada noche terminaran lanzando televisores por las ventanas, porque la cosa en el fondo tenia un aura mucho mas inocente de lo que podría imaginarse, pero si que es cierto que donde las bandas que las inspiraron años atrás vieron grandes tetas y calenturientos affaires de ascensor, ellas veían grandes pollas y calenturientos affaires de ascensor; donde ellos hablaron de su pelo, de cepillarse grupies y emborracharse, ellas hablaban de la incomodidad de llevar vestidos y de querer desmontar a polvos al genero masculino en general . Delicadezas las justas y fans varones siempre bienvenidos. Todo esto las convertía en una banda intensa, vital y desengrasante, y por lo tanto necesaria del todo.

Sus furiosas interpretaciones, su absoluta falta de sutileza a la hora de expresar cualquier tipo de deseo (“¿Qué cómo nos gustan los tíos? Pues con la polla grande!!”), su peligrosísima pirotecnia de todo a cien y una imagen agresiva y nada casual probablemente tampoco les hubiera permitido llegar muy lejos, pero lo que es indudable es que su historia terminó de modo abrupto, contribuyendo la muerte de Bianca a glosar tristemente los ya nutridos obituarios del underground del Rock n’ Roll.![]()

Ahora bien, lo que verdaderamente supone una fractura con la imagen que al menos yo pudiera tener a priori estas chicas es el documental Betty Blowtorch And Her Amazing True Life Adventures, que disecciona el día a día de la brevísima biografía de la banda, y que desintegra ese aparente glamour callejero y de confeti mostrando unas personalidades baqueteadas, con pasados yonkarras, traumáticos u opacos del todo, con conflictos múltiples, con diferencias insalvables entre si y en cualquier caso siempre con la amenaza de un futuro incierto en ciernes. En el fondo nos descubre a unas supervivientes, pero en el sentido menos triunfante y ampuloso de la palabra, ya que Bianca Butthole ya tenia 36 años en el momento del accidente y a esas alturas habia había visto ya de todo.
La parte final de la cinta rezuma una amargura que solo podría comparar a la del documental End of the Century de los Ramones, aunque en este caso no vendría desencadenada por actitudes cerriles de miembros republicanos de la banda, sino por una sensación de absoluto desamparo por parte de todos los allegados ante el trágico devenir de los acontecimientos.

Y bueno, a mi de verdad que me gusta imaginármela por Melrose Avenue, como si de un Nikki Sixx en chica se tratara, igual de poco sofisticada, igual de carismática, igual de bruta y con ese glamour absolutamente falto de clase, degustando las macarrísimas estrofas de Vanilla Ice en “Size Queen” y pensando en completar su colección de figuritas de Kiss. Pero después me queda siempre la tristeza de recordar que cuando las cosas le empezaban a ir bien se mató en un Corvette Rojo en New Orleáns y todo se fue al garete. Que le vamos a hacer, caballeros, así son las cosas.
Enero 25, 2008 at 4:14 pm
Excelente post repeinado!!! Trataré de conseguir ese documental.
Nos vemos!
Enero 25, 2008 at 7:28 pm
Gracias, hombre. Y si no lo encuentras (que a mi me costó) me lo dices y te lo paso.
Enero 26, 2008 at 3:49 pm
Uno de esos discos fundamental para animarse, para emborracharse, para correr, para dar vueltas sobre uno mismo. Al final, y aunque es jodido pensarlo, es probable que el album gane al ser una pieza única, si no podrían haberse convertido en algo como Danko Jones, que me parece estupendo, pero se repite como el ajo y hace que uno pierda ganas de recuperar sus discos.
Enero 26, 2008 at 5:32 pm
Cierto, es un disco 100% diversión y casi mejor recordarlas así…
No sabía de la existencia del documental y realmente me apetece mucho verlo. A ver si damos con él.
Enero 28, 2009 at 1:07 am
Que tristeza me da al recordar que mi novia Bianca murio en ese nefasto accidente, un muy buen grupo desaparecio por ello, sus canciones llegaban a muchos Metaleros y saber que jamas volveran a tocar da tristeza