En mi primer encuentro con el Capitan Ahab contaría yo 9 o 10 años. Hoy, bastante tiempo después tengo presente aquel dia como si hubiera sucedido ayer mismo. Mi padre me llevo a un Cineclub a ver Moby Dick, la película de John Houston, que antes de esto ya fue, y sigue siendo a dia de hoy, una grandísima novela. De niño, el hecho de ir a ver una película ya era un evento de gran dimensión, y por lo que me había anticipado mi progenitor la idea del mar, las ballenas y todo aquello todavía lo convertían en algo mas excitante.

Mirada torva

Al verla de nuevo, en edad adulta, después de un duro dia de trabajo, y experimentar de nuevo la febril seducción que Ahab ejerce sobre toda la tripulación de ese barco, el PEQUOD, y al entusiasmarme otra vez ante las imágenes del hombre tratando de dominar algo ingobernable, me sentí de nuevo como un chavalin que acaba de descubrir algo importante, y que aun no es capaz de explicar por qué es importante. Recuerdo a la perfeccion la emoción que me produjo esta  historia, y sobre todo recuerdo la figura del capitán, con su pierna de marfil y la mirada siempre perdida, escrutando el horizonte en busca del demonio blanco.

A la caza

Porque dudo que en aquel entonces encontrara algún significado en los soliloquios de Gregory Peck, en la arenga de Orson Welles subido a ese pulpito con forma de barco, o en la épica de la lucha del hombre contra las fuerzas del mal. Para mí la cosa iba de unos señores que querían cazar a un animal grande, y todo lo demás eran aderezos para la historia. Las cicatrices de Ahab, y el drama de su obsesión estoy seguro de que como mínimo llegarían a inquietarme, pero no eran lo mas importante. Lo importante eran los hombres remando en las barcazas, la sangre, el ruido del mar y las olas….También recuerdo con una claridad meridiana la señal que se daba al avistar una ballena: “Por allí resopla!!!, Por allí resopla!!!”. Los meses siguientes yo solía gritarlo por casa cuando me venía bien, imaginando, por supuesto, que manejaba un barco de tamaño grande, y que el horizonte no era el campus universitario zaragozano de los años 80 que se veía a través de la ventana, sino un océano de olas atemporales que yo gobernaba a placer. Fue un guiño común en mi hogar durante muchos años, el gritar de repente y sin venir a cuento…”Por allí resoplaaaaaa!!!!”

Peligro

Quedan en mi memoria las imágenes de la caza de las ballenas, con esos botes amarrados a los arpones clavados en el lomo de la presa, y con hombres cayendo al agua. Y queda claro tambien que hoy la entiendo mejor, pero no la encuentro mas fascinante que entonces. La locura, la obsesión y la epica de la lucha del hombre por conseguir cosas absurdas como subir grandes montañas, cazar animales gigantes o intentar conquistar el mundo ya despertaban una atracción llena de empatía en mi infancia, y hoy suponen un extra de motivación a la hora de afrontar cualquier historia de ficción. La lucha del hombre por dominarlo todo: probablemente el tema más universal de todos, y del que esta sórdida y opresiva película me daría la primera pista solo con 9 o 10 años.

La protuberante Janet Leigh apenas protagonizó un par de momentos de verdadero poder fílmico. Uno de ellos es el perverso secuestro a manos de una banda de Mexicanos malos en que escuchan Rock n’ Roll en Sed de Mal. Estos chicos malos la encierran en un motel de carretera, la drogan y la machacan psicológicamente, mientras ella reposa a la fuerza con su salto de cama, incapaz de hacer nada más que aguantar y conservar el busto irremediablemente embutido en un fascinante modelo de lencería de los 50.

El otro momento memorable, vino de la mano de otro gordo con talento, y es la famosa escena protagonizada en la ducha de otro motel, regentado en este caso por la familia Bates. Tampoco le daremos mucha mas cuerda al asunto, las fotos hablan por si solas.

Vista hoy, lo mas curioso de la película desde luego resulta la explicación “medica” de los ultimos cinco minutos respecto al problemilla de Norman Bates, que supongo que ayudaría al publico de hace 50 años a quitarse de la cabeza la idea de que Hitchcock era un aberrado y un degenerado con ideas asquerosas en la cabeza.

Gran parte de verdad hay a ese respecto, pero por lo demas, Psicosis sigue manteniendose ejemplar a nivel narrativo, y con una capacidad para inquietar intacta, tremenda.

En cualquier caso, aquí tenemos a Janet Leigh en todo su esplendor.

Hay pequeños retos a los que merece la pena enfrentarse. Uno de ellos podría perfectamente ser el de lanzarse a la caza y lectura de este curioso diario de confesiones y adicciones acaecidas durante un año completo en la vida de Nikki Sixxx. The Heroin Diaries: A year in the life of a shattered Rock Star, asi se llama el folletín. El hándicap es que ni esta editado en España, ni es posible, al menos de momento leerlo en un idioma distinto al ingles. En realidad tampoco es nada grave.

The Heroin Diaries.

Hay muchísimos puntos de interés en todo el torrente de acontecimientos que describen estas páginas, pero una de las cosas que lo hace verdaderamente atractivo, mas allá de la excelente maquetacion del libro, de la curiosidad que suscite el personaje sobre el que versa (que a pesar de todo derrocha carisma por doquier), o que la banda que dirige represente o no muchas de las cosas que mas nos puedan atraer del mundo del Rock, es la sinceridad aplastante con la que describe todos sus estados de animo, que atraviesa todo el relato de forma incisiva, y que marca la pauta, desnudando sus inabarcables miserias y su desesperante falta de control sobre todo lo que le ocurre en este intenso periplo de chutes y subidones, resacas salvajes, broncas, giras, putadas a Vince Neil o a cualquier otro miembro del equipo etc… Un relato de degeneración física y erosión mental supina, y que demuestra que en verdad Nikki Sixx es un superviviente, porque es un autentico milagro que viviendo de esa manera no traspasara nunca el limite de forma irreversible.

Triunfando en Hollywood Bvd.

De agradecer es la desmitificadora visión sobre los cliches de la estrella del Rock, mostrando, por encima de su imagen de joven y atractivo músico de portadas varias, con una banda que se lo estaba comiendo todo, con mucho dinero en su cuenta corriente y cientos de fans dispuestas a ofrecer sexo donde fuera y de la forma que fuera a cambio únicamente de poder contarlo, muestra por contra, decíamos, una realidad sórdida y miserable, que le mantiene de modo inalterable atado a su camello y a su adicción, atado a amigos tambien adictos como, entre otros, Slash o su pareja por aquel entonces, Vanity, exnovia de Prince y modelo de Playboy, que comparten de modo lacerante y parasitario sus malos habitos. Y todo esto afrontando a la vez a la responsabilidad de sacar adelante la grabación de Girls. Girls, Girls y la gira correspondiente, sumergido en un caos vital total del que nadie parece tampoco muy interesado en sacarlo mientras la maquinaria Crue siga funcionado y generando dinero.

Un año entero sin perspectivas vitales claras, sin motivaciones, sin soportar ni respetar a casi nadie. Un año entero de ciclotimia, deprimido, asediado por frecuentes episodios paranoicos que le llevan a esconderse en los armarios de su casa esperando con una pistola a que cualquiera forzara la puerta, consumiendo de modo kamikaze en todas las formas y posibilidades conocidas, y retando a los limites de su propio organismo con una inconscencia realemte absurda.


Nikki & Kat: La vida es un Tatoo!

O sea, un autentico diario de la vida que lleva un yonki (uno con dinero, lo que al menos le llevaba a hacer el mal por diversión, y no por necesidad), perdido en la rutina de tener demasiado tiempo libre y financiación para los vicios, y sobre todo sin escatimar detalles respecto a la parte mas lúgubre y escabrosa de la adicción a la heroína: sobredosis varias, semanas sin ducharse y sin comer, y dolores varios y generales…todo un cuadro para contar a sus hijos, vamos.

El caudal de anécdotas salidas de madre, e incluso divertidas es más que reseñable, y podemos dar por buena incluso esa querencias a la autocomplacencia y la justificación de sus actos en traumas infantiles de niñopoco querido, que quizá son lo menos interesante de todo lo que se cuenta, pero que se compensan de sobras con la transparencia en el discurso y el aroma a verdad que desprenden de sus palabras.

Totalmente todo!

Porque también es de agradecer que no trate de manipular algo que probablemente fuera cierto, y es que aun sabiendo todos nosotros que no es el tipo mas sociable del mundo, ontoda seguridad en aquellos tiempos este señor fuera no solo un drogadicto difícil de de tratar, sino un gilipollas irrespetuoso integral que se dedicaba a putear a mucha gente solo por que si. Probablemente por sus problemillas con la heroina, la cocaina, el alcohol, las mujeres y el mundo en general, todo sea dicho, pero que en cualquier caso lo cortes no quita lo valiente.

Y es curioso que toda esta mierda choque después de manera tan contundente con la energía y las sensaciones que despiertan su música, que al menos por lo que a mi respecta consigue hacerme feliz (digo feliz de bailar, beber y esas cosas) pero que en verdad se inspira en muchos de los episodios que jalonan el lado mas oscuro y primitivo de su autor. Contradicciones de esas que hacen grande a la gente, ya se sabe.

Creo que es de recibo hacernos eco de esta original y enriquecedora iniciativa que alimenta la recuperación de uno de los personajes claves del último siglo.

Microsiervos habla del nuevo weblog de George Orwell. Este consistirá en la pùblicación periódica, al mismo ritmo que imprimió su autor, de los diarios que el legendario ensayista escribió desde el 9 de agosto de 1938. En conmemoración del setenta aniversario de aquella fecha vamos a poder disfrutar durante cuatro años de estos escritos periódicos del genial periodista publicados en las correspondientes fechas originales, con la peculiar dilación de setenta años. Así, la primera entrada del blog de Orwell data del 9 de agosto de 2008.

La propuesta es sencilla pero atractiva, proyectando las formas de la pluma de Orwell a las nuevas tecnologías y estilos de difusión. Sin duda es atrevido preconizar que el autor se iba a lanzar a la blogsfera de haber sido concebido unas décadas más tarde, pero seguro que no le hubiera dado la espalda.

Así que, aficionados a los blogs, les invito a esta forma amena de disfrutar de la faceta más personal, a veces doméstica, otras política, de uno de los mejores cronistas y críticos de su época. Fallecido de tuberculosis en 1950 a la temprana edad de 46 años nos dejó multitud de artículos retrato de una de las etapas más convulsas de occidente así como las ya hoy tan populares novelas antitotalitarias “1984” y “Rebelión en la granja”.

Su influencia en la socialdemocracia o pensamiento liberal – no confundir con el liberalismo económico- sigue siendo, a día de hoy, ineludible.

http://orwelldiaries.wordpress.com/

Lo bueno de dedicarte al Rock n’ Roll y ser auténtico es que aunque seas un perdedor, un perdedor de verdad, siempre habrá unos cuantos fans que te respeten, y mientras con eso pagues tus facturas todo irá bien. No hablo de fracasados, sino, fíjense bien, de perdedores, que no es lo mismo. Este tipo de gente que con determinación se dedica a lo que les gusta, y que emplea en ello toda la energía y talento de que disponen, independientemente de cómo de populares sean sus discos o de cuanta gente que vaya a verlos tocar.

Los años van pasando, ellos van quemando micrófonos, sudando camisas y arrancando cuerdas de guitarra de un sitio a otro. La critica los abraza y luego los escupe. Llenan salas medianas, luego pequeñas, luego van a festivales a tocar la hora que les digan, y en fin, aunque todo el mundo les respeta nunca terminan de explotar ni de llegar a la masa. Encuentran su hueco en pliegues de actualidad de esos que hacen que parezca que están en casi todas partes pero tocando para casi nadie. Un éxito relativo, pues, que nada tiene que ver con el tamaño de su talento, con la valentía con la que defienden sus postulados, o simplemente con la empatía y cariño que puedan despertar. Nada nuevo, ya lo sabemos todos.

 

 Jon Spencer

Jon Spencer sería uno de los artistas perdidos en ese camino hacia el gran público, uno de esos currantes ceñudos y con poderosisimo ego que trabaja para vivir, pero que lo hace con compromiso, y que además no podría dedicarse a otra cosa si se viera en la tesitura de cambiar de actividad profesional. Simplemente nació para esto. Tiene ese carisma que le hace entrañable, y también es cierto que se crece en las distancias cortas, dotando a sus actuaciones en directo una humanidad maravillosa. Y aun así no parece que su entrega o la vibrante conexión que suele alcanzar con su audiencia se correspondan verdaderamente con su popularidad.

 Blues Explosion

Repasando brevemente (por no aburrir) la biografía de este neoyorquino delgaducho, razonablemente atractivo y siempre vestido como Dios manda, podemos encontrar una trayectoria larga y siempre amarrada a la independencia y libertad compositivas. Partiendo de los rudísimos rudimentarios de Pussy Galore a finales de los 80, en donde conocería a su mujer Cristina Martinez, pasaría como un ciclón por los años 90, catárticos, con su Jon Spencer Blues Explosion, llenando cada uno de sus conciertos de diversión, gritos y energía animal gracias a albumes como ACME, Now i Got Worry o Orange; colaboraría con bluesman ancianos, socarrones y negros como el alquitran como Son of Dave o R.L.Burnside (A Pocket Ass of Whiskey es una de esas joyas de las que sorprendentemente casi nadie se ha hecho nunca eco, un malevolo cruce entre el mas descacharrado blues de ciudad y la austeridad rural de John Lee Hooker), y desembocaría en senderos ligeramente mas ortodoxos al comienzo de la presente década, cuando la banda transmutó a Blues Explosion sin mas, al tiempo que su música se hacia ligeramente más accesible (lo justo) y la critica le daba la espalda. Tras esto, inicia nueva aventura con Heavy Trash con dos álbumes hasta la fecha de corte cincuentas, con sus habituales aderezos experimentales pero con la ortodoxia propia del genero por bandera, y con los que empieza a definir también ya un marco con personalidad propia. Y en este mismo momento parece estar combinado ambos proyectos sin mayores dificultades, lo  que supone tener la oportunidad de disfrutar de ambas bandas. Por mi, perfecto

The Blues is number one

Un chavalillo inquieto, en efecto, de gesto ceñudo, amante del blues llevado al extremo y de artefactos que sirven sobre todo para hacer ruido, como el Theremin, y que siempre ha sacado un sonido crudo y directo con sus dos guitarras y batería (para qué mas!!!), apoyadísimo en sus dotes de showman, y que hacen que el efecto euforizante de su música se multiplique exponencialmente.

En términos generales y tomando un poco de perspectiva, lo que venimos a encontrar en su música y en sus performances es mucho de energía bruta y mucho de pose de hombre que trabaja duro. La línea deconstruccionista de sus primeros tiempos, ultra sobria en cuanto a recursos se ha ido alimentando de todo aquello que tuviera que ver con la tradición musical mas sanguínea, la más emparentada con la pasión, el espasmo y el sincope: la música de los negros, la que se usa para practicar sexo o para emborracharse.

 

This is the Sweat of the Blues Explosion!!!

SUDOR, eso es lo que desprende su obra, porque cabe todo: funk, blues, rock, y distorsión, triturados y escupidos en forma de canciones sencillas pero que explotan en los tobillos y en la garganta, y que de ahí pasan como un virus al resto del cuerpo. Grabadas con la tecnología de un mechero si quieren, pero que en directo regalan decibelios, se enganchan unas con otras sin contemplaciones, sin dar opción a que dejemos de agitar el flequillo y sacudir la cadera. y sobre todo dando la importancia que se merece al GRITO, ese grito trasgresor, liberador y animal con el que se vacía en escena cada noche, y con el que parece que quiera echar abajo las paredes del local.

 Heavy Trash

No da tregua.  Por supuesto que ha conocido etapas excelentes y otras más discretas, pero no cabe la más minima duda de que este hombre sale al escenario a ganarse el sueldo, y que cuando se cuelga una guitarra sabemos que esa mirada concentrada va a tratar de hacernos entender que el blues es lo primero, que The blues is number one, y  que se puede vivir a base de YEAHS’s o WHOAH’s si de verdad crees en ello. 

Entrañabilisimo y 100% reivindicable.

Hot Legs


Con un par de piernas fibrosas, colgadas de vestiditos con flecos y encajadas en unos tacones de metacrilato.

 

Un par de piernas negras, brillantes y preparadas.

 

¿Preparadas para qué? Preparadas, y punto.

 

Baby. Baby, Baby Get it on!!!

 

Así es como salgo yo a cantar porque así es como se debe salir a un escenario. Que mas da que se nos vea la ropa interior si estamos en los 70 y nuestra música esta hecha con lo que tenemos entre las piernas y para lo que tenemos entre las piernas.

Mi nombre es Tina y aunque este cabrón estirado de bigotes de aquí detrás sea el que en verdad dirige la nave con mano implacable, el público me quiere a mí y a mis aullidos.

 

Shake, Shake, Shake!!!

El público me quiere a mí derritiendo el micro.

 

El publico me quiere sudando bajo los focos.

 

El público quiere acostarse conmigo.

 

Así que eso es lo que vamos a hacer esta noche: enseñar las piernas, aullar y abrirnos camino entre la maleza. Por un mundo de negros. Por un mundo lleno de mujeres con falda corta enseñando los muslos.

 

Por un mundo mejor.

Hace algún tiempo hablamos de Lakoff y su concepción del diálogo político en “No pienses en un elefante”, y en comentarios debatimos un tema – agradecer a todos los que participaron aportando interesantísimas observaciones- que realmente no parece quedar claro del todo.

 

Hoy , en la edición digital de “La Vanguardia” aparece una reflexión de Enric Juliana acerca de la proyección de las teorías de Lakoff, no sólo en el encuadre lingüístico de Barak Obama, sino en la vertebración del discurso del PSOE.

 

http://www.lavanguardia.es/lv24h/20080613/53479302290.html

 

 

Quizás podríamos someter a cierta matización las conclusiones, a nivel técnico no en significado, de Juliana sobre el texto de Lakoff, pero en sí tampoco tiene demasiada relevancia. Lo que, a mi entender, si la tiene son las estrategias que Juliana atribuye, a mi modo de ver lo hace de forma acertada, al principal partido de centro-izquierda español. Se ha hecho evidente que el “mosquito” que supone incorporar la palabra crisis al discurso del partido en el gobierno está conscientemente ahuyentado. Salvo, claro, para un tecnócrata como el Ministro de Economía Pedro Solbes, autor del incómodo desliz de pronunciar la innombrable.

 

Decir que en este lapso de tiempo leí con fruición la obra principal de Lakoff  “Metáforas de la vida cotidiana”, un texto despolitizado y eminentemente académico. Pese a las dificultades de traducción que supone incorporar figuras lingüísticas sin correspondencia directa con la lengua española, el libro no carece de interés aunque peca de reiterativo. Interesante para quien quiera profundizar en la lógica de su postulado, aunque sin nada del morbo y las ganas de meter follón que el best-seller que comentamos en su día.

 

George Lakoff