En mi primer encuentro con el Capitan Ahab contaría yo 9 o 10 años. Hoy, bastante tiempo después tengo presente aquel dia como si hubiera sucedido ayer mismo. Mi padre me llevo a un Cineclub a ver Moby Dick, la película de John Houston, que antes de esto ya fue, y sigue siendo a dia de hoy, una grandísima novela. De niño, el hecho de ir a ver una película ya era un evento de gran dimensión, y por lo que me había anticipado mi progenitor la idea del mar, las ballenas y todo aquello todavía lo convertían en algo mas excitante.

Mirada torva

Al verla de nuevo, en edad adulta, después de un duro dia de trabajo, y experimentar de nuevo la febril seducción que Ahab ejerce sobre toda la tripulación de ese barco, el PEQUOD, y al entusiasmarme otra vez ante las imágenes del hombre tratando de dominar algo ingobernable, me sentí de nuevo como un chavalin que acaba de descubrir algo importante, y que aun no es capaz de explicar por qué es importante. Recuerdo a la perfeccion la emoción que me produjo esta  historia, y sobre todo recuerdo la figura del capitán, con su pierna de marfil y la mirada siempre perdida, escrutando el horizonte en busca del demonio blanco.

A la caza

Porque dudo que en aquel entonces encontrara algún significado en los soliloquios de Gregory Peck, en la arenga de Orson Welles subido a ese pulpito con forma de barco, o en la épica de la lucha del hombre contra las fuerzas del mal. Para mí la cosa iba de unos señores que querían cazar a un animal grande, y todo lo demás eran aderezos para la historia. Las cicatrices de Ahab, y el drama de su obsesión estoy seguro de que como mínimo llegarían a inquietarme, pero no eran lo mas importante. Lo importante eran los hombres remando en las barcazas, la sangre, el ruido del mar y las olas….También recuerdo con una claridad meridiana la señal que se daba al avistar una ballena: “Por allí resopla!!!, Por allí resopla!!!”. Los meses siguientes yo solía gritarlo por casa cuando me venía bien, imaginando, por supuesto, que manejaba un barco de tamaño grande, y que el horizonte no era el campus universitario zaragozano de los años 80 que se veía a través de la ventana, sino un océano de olas atemporales que yo gobernaba a placer. Fue un guiño común en mi hogar durante muchos años, el gritar de repente y sin venir a cuento…”Por allí resoplaaaaaa!!!!”

Peligro

Quedan en mi memoria las imágenes de la caza de las ballenas, con esos botes amarrados a los arpones clavados en el lomo de la presa, y con hombres cayendo al agua. Y queda claro tambien que hoy la entiendo mejor, pero no la encuentro mas fascinante que entonces. La locura, la obsesión y la epica de la lucha del hombre por conseguir cosas absurdas como subir grandes montañas, cazar animales gigantes o intentar conquistar el mundo ya despertaban una atracción llena de empatía en mi infancia, y hoy suponen un extra de motivación a la hora de afrontar cualquier historia de ficción. La lucha del hombre por dominarlo todo: probablemente el tema más universal de todos, y del que esta sórdida y opresiva película me daría la primera pista solo con 9 o 10 años.

La protuberante Janet Leigh apenas protagonizó un par de momentos de verdadero poder fílmico. Uno de ellos es el perverso secuestro a manos de una banda de Mexicanos malos en que escuchan Rock n’ Roll en Sed de Mal. Estos chicos malos la encierran en un motel de carretera, la drogan y la machacan psicológicamente, mientras ella reposa a la fuerza con su salto de cama, incapaz de hacer nada más que aguantar y conservar el busto irremediablemente embutido en un fascinante modelo de lencería de los 50.

El otro momento memorable, vino de la mano de otro gordo con talento, y es la famosa escena protagonizada en la ducha de otro motel, regentado en este caso por la familia Bates. Tampoco le daremos mucha mas cuerda al asunto, las fotos hablan por si solas.

Vista hoy, lo mas curioso de la película desde luego resulta la explicación “medica” de los ultimos cinco minutos respecto al problemilla de Norman Bates, que supongo que ayudaría al publico de hace 50 años a quitarse de la cabeza la idea de que Hitchcock era un aberrado y un degenerado con ideas asquerosas en la cabeza.

Gran parte de verdad hay a ese respecto, pero por lo demas, Psicosis sigue manteniendose ejemplar a nivel narrativo, y con una capacidad para inquietar intacta, tremenda.

En cualquier caso, aquí tenemos a Janet Leigh en todo su esplendor.

Hay pequeños retos a los que merece la pena enfrentarse. Uno de ellos podría perfectamente ser el de lanzarse a la caza y lectura de este curioso diario de confesiones y adicciones acaecidas durante un año completo en la vida de Nikki Sixxx. The Heroin Diaries: A year in the life of a shattered Rock Star, asi se llama el folletín. El hándicap es que ni esta editado en España, ni es posible, al menos de momento leerlo en un idioma distinto al ingles. En realidad tampoco es nada grave.

The Heroin Diaries.

Hay muchísimos puntos de interés en todo el torrente de acontecimientos que describen estas páginas, pero una de las cosas que lo hace verdaderamente atractivo, mas allá de la excelente maquetacion del libro, de la curiosidad que suscite el personaje sobre el que versa (que a pesar de todo derrocha carisma por doquier), o que la banda que dirige represente o no muchas de las cosas que mas nos puedan atraer del mundo del Rock, es la sinceridad aplastante con la que describe todos sus estados de animo, que atraviesa todo el relato de forma incisiva, y que marca la pauta, desnudando sus inabarcables miserias y su desesperante falta de control sobre todo lo que le ocurre en este intenso periplo de chutes y subidones, resacas salvajes, broncas, giras, putadas a Vince Neil o a cualquier otro miembro del equipo etc… Un relato de degeneración física y erosión mental supina, y que demuestra que en verdad Nikki Sixx es un superviviente, porque es un autentico milagro que viviendo de esa manera no traspasara nunca el limite de forma irreversible.

Triunfando en Hollywood Bvd.

De agradecer es la desmitificadora visión sobre los cliches de la estrella del Rock, mostrando, por encima de su imagen de joven y atractivo músico de portadas varias, con una banda que se lo estaba comiendo todo, con mucho dinero en su cuenta corriente y cientos de fans dispuestas a ofrecer sexo donde fuera y de la forma que fuera a cambio únicamente de poder contarlo, muestra por contra, decíamos, una realidad sórdida y miserable, que le mantiene de modo inalterable atado a su camello y a su adicción, atado a amigos tambien adictos como, entre otros, Slash o su pareja por aquel entonces, Vanity, exnovia de Prince y modelo de Playboy, que comparten de modo lacerante y parasitario sus malos habitos. Y todo esto afrontando a la vez a la responsabilidad de sacar adelante la grabación de Girls. Girls, Girls y la gira correspondiente, sumergido en un caos vital total del que nadie parece tampoco muy interesado en sacarlo mientras la maquinaria Crue siga funcionado y generando dinero.

Un año entero sin perspectivas vitales claras, sin motivaciones, sin soportar ni respetar a casi nadie. Un año entero de ciclotimia, deprimido, asediado por frecuentes episodios paranoicos que le llevan a esconderse en los armarios de su casa esperando con una pistola a que cualquiera forzara la puerta, consumiendo de modo kamikaze en todas las formas y posibilidades conocidas, y retando a los limites de su propio organismo con una inconscencia realemte absurda.


Nikki & Kat: La vida es un Tatoo!

O sea, un autentico diario de la vida que lleva un yonki (uno con dinero, lo que al menos le llevaba a hacer el mal por diversión, y no por necesidad), perdido en la rutina de tener demasiado tiempo libre y financiación para los vicios, y sobre todo sin escatimar detalles respecto a la parte mas lúgubre y escabrosa de la adicción a la heroína: sobredosis varias, semanas sin ducharse y sin comer, y dolores varios y generales…todo un cuadro para contar a sus hijos, vamos.

El caudal de anécdotas salidas de madre, e incluso divertidas es más que reseñable, y podemos dar por buena incluso esa querencias a la autocomplacencia y la justificación de sus actos en traumas infantiles de niñopoco querido, que quizá son lo menos interesante de todo lo que se cuenta, pero que se compensan de sobras con la transparencia en el discurso y el aroma a verdad que desprenden de sus palabras.

Totalmente todo!

Porque también es de agradecer que no trate de manipular algo que probablemente fuera cierto, y es que aun sabiendo todos nosotros que no es el tipo mas sociable del mundo, ontoda seguridad en aquellos tiempos este señor fuera no solo un drogadicto difícil de de tratar, sino un gilipollas irrespetuoso integral que se dedicaba a putear a mucha gente solo por que si. Probablemente por sus problemillas con la heroina, la cocaina, el alcohol, las mujeres y el mundo en general, todo sea dicho, pero que en cualquier caso lo cortes no quita lo valiente.

Y es curioso que toda esta mierda choque después de manera tan contundente con la energía y las sensaciones que despiertan su música, que al menos por lo que a mi respecta consigue hacerme feliz (digo feliz de bailar, beber y esas cosas) pero que en verdad se inspira en muchos de los episodios que jalonan el lado mas oscuro y primitivo de su autor. Contradicciones de esas que hacen grande a la gente, ya se sabe.

Creo que es de recibo hacernos eco de esta original y enriquecedora iniciativa que alimenta la recuperación de uno de los personajes claves del último siglo.

Microsiervos habla del nuevo weblog de George Orwell. Este consistirá en la pùblicación periódica, al mismo ritmo que imprimió su autor, de los diarios que el legendario ensayista escribió desde el 9 de agosto de 1938. En conmemoración del setenta aniversario de aquella fecha vamos a poder disfrutar durante cuatro años de estos escritos periódicos del genial periodista publicados en las correspondientes fechas originales, con la peculiar dilación de setenta años. Así, la primera entrada del blog de Orwell data del 9 de agosto de 2008.

La propuesta es sencilla pero atractiva, proyectando las formas de la pluma de Orwell a las nuevas tecnologías y estilos de difusión. Sin duda es atrevido preconizar que el autor se iba a lanzar a la blogsfera de haber sido concebido unas décadas más tarde, pero seguro que no le hubiera dado la espalda.

Así que, aficionados a los blogs, les invito a esta forma amena de disfrutar de la faceta más personal, a veces doméstica, otras política, de uno de los mejores cronistas y críticos de su época. Fallecido de tuberculosis en 1950 a la temprana edad de 46 años nos dejó multitud de artículos retrato de una de las etapas más convulsas de occidente así como las ya hoy tan populares novelas antitotalitarias “1984” y “Rebelión en la granja”.

Su influencia en la socialdemocracia o pensamiento liberal – no confundir con el liberalismo económico- sigue siendo, a día de hoy, ineludible.

http://orwelldiaries.wordpress.com/

Lo bueno de dedicarte al Rock n’ Roll y ser auténtico es que aunque seas un perdedor, un perdedor de verdad, siempre habrá unos cuantos fans que te respeten, y mientras con eso pagues tus facturas todo irá bien. No hablo de fracasados, sino, fíjense bien, de perdedores, que no es lo mismo. Este tipo de gente que con determinación se dedica a lo que les gusta, y que emplea en ello toda la energía y talento de que disponen, independientemente de cómo de populares sean sus discos o de cuanta gente que vaya a verlos tocar.

Los años van pasando, ellos van quemando micrófonos, sudando camisas y arrancando cuerdas de guitarra de un sitio a otro. La critica los abraza y luego los escupe. Llenan salas medianas, luego pequeñas, luego van a festivales a tocar la hora que les digan, y en fin, aunque todo el mundo les respeta nunca terminan de explotar ni de llegar a la masa. Encuentran su hueco en pliegues de actualidad de esos que hacen que parezca que están en casi todas partes pero tocando para casi nadie. Un éxito relativo, pues, que nada tiene que ver con el tamaño de su talento, con la valentía con la que defienden sus postulados, o simplemente con la empatía y cariño que puedan despertar. Nada nuevo, ya lo sabemos todos.

 

 Jon Spencer

Jon Spencer sería uno de los artistas perdidos en ese camino hacia el gran público, uno de esos currantes ceñudos y con poderosisimo ego que trabaja para vivir, pero que lo hace con compromiso, y que además no podría dedicarse a otra cosa si se viera en la tesitura de cambiar de actividad profesional. Simplemente nació para esto. Tiene ese carisma que le hace entrañable, y también es cierto que se crece en las distancias cortas, dotando a sus actuaciones en directo una humanidad maravillosa. Y aun así no parece que su entrega o la vibrante conexión que suele alcanzar con su audiencia se correspondan verdaderamente con su popularidad.

 Blues Explosion

Repasando brevemente (por no aburrir) la biografía de este neoyorquino delgaducho, razonablemente atractivo y siempre vestido como Dios manda, podemos encontrar una trayectoria larga y siempre amarrada a la independencia y libertad compositivas. Partiendo de los rudísimos rudimentarios de Pussy Galore a finales de los 80, en donde conocería a su mujer Cristina Martinez, pasaría como un ciclón por los años 90, catárticos, con su Jon Spencer Blues Explosion, llenando cada uno de sus conciertos de diversión, gritos y energía animal gracias a albumes como ACME, Now i Got Worry o Orange; colaboraría con bluesman ancianos, socarrones y negros como el alquitran como Son of Dave o R.L.Burnside (A Pocket Ass of Whiskey es una de esas joyas de las que sorprendentemente casi nadie se ha hecho nunca eco, un malevolo cruce entre el mas descacharrado blues de ciudad y la austeridad rural de John Lee Hooker), y desembocaría en senderos ligeramente mas ortodoxos al comienzo de la presente década, cuando la banda transmutó a Blues Explosion sin mas, al tiempo que su música se hacia ligeramente más accesible (lo justo) y la critica le daba la espalda. Tras esto, inicia nueva aventura con Heavy Trash con dos álbumes hasta la fecha de corte cincuentas, con sus habituales aderezos experimentales pero con la ortodoxia propia del genero por bandera, y con los que empieza a definir también ya un marco con personalidad propia. Y en este mismo momento parece estar combinado ambos proyectos sin mayores dificultades, lo  que supone tener la oportunidad de disfrutar de ambas bandas. Por mi, perfecto

The Blues is number one

Un chavalillo inquieto, en efecto, de gesto ceñudo, amante del blues llevado al extremo y de artefactos que sirven sobre todo para hacer ruido, como el Theremin, y que siempre ha sacado un sonido crudo y directo con sus dos guitarras y batería (para qué mas!!!), apoyadísimo en sus dotes de showman, y que hacen que el efecto euforizante de su música se multiplique exponencialmente.

En términos generales y tomando un poco de perspectiva, lo que venimos a encontrar en su música y en sus performances es mucho de energía bruta y mucho de pose de hombre que trabaja duro. La línea deconstruccionista de sus primeros tiempos, ultra sobria en cuanto a recursos se ha ido alimentando de todo aquello que tuviera que ver con la tradición musical mas sanguínea, la más emparentada con la pasión, el espasmo y el sincope: la música de los negros, la que se usa para practicar sexo o para emborracharse.

 

This is the Sweat of the Blues Explosion!!!

SUDOR, eso es lo que desprende su obra, porque cabe todo: funk, blues, rock, y distorsión, triturados y escupidos en forma de canciones sencillas pero que explotan en los tobillos y en la garganta, y que de ahí pasan como un virus al resto del cuerpo. Grabadas con la tecnología de un mechero si quieren, pero que en directo regalan decibelios, se enganchan unas con otras sin contemplaciones, sin dar opción a que dejemos de agitar el flequillo y sacudir la cadera. y sobre todo dando la importancia que se merece al GRITO, ese grito trasgresor, liberador y animal con el que se vacía en escena cada noche, y con el que parece que quiera echar abajo las paredes del local.

 Heavy Trash

No da tregua.  Por supuesto que ha conocido etapas excelentes y otras más discretas, pero no cabe la más minima duda de que este hombre sale al escenario a ganarse el sueldo, y que cuando se cuelga una guitarra sabemos que esa mirada concentrada va a tratar de hacernos entender que el blues es lo primero, que The blues is number one, y  que se puede vivir a base de YEAHS’s o WHOAH’s si de verdad crees en ello. 

Entrañabilisimo y 100% reivindicable.

Hot Legs


Con un par de piernas fibrosas, colgadas de vestiditos con flecos y encajadas en unos tacones de metacrilato.

 

Un par de piernas negras, brillantes y preparadas.

 

¿Preparadas para qué? Preparadas, y punto.

 

Baby. Baby, Baby Get it on!!!

 

Así es como salgo yo a cantar porque así es como se debe salir a un escenario. Que mas da que se nos vea la ropa interior si estamos en los 70 y nuestra música esta hecha con lo que tenemos entre las piernas y para lo que tenemos entre las piernas.

Mi nombre es Tina y aunque este cabrón estirado de bigotes de aquí detrás sea el que en verdad dirige la nave con mano implacable, el público me quiere a mí y a mis aullidos.

 

Shake, Shake, Shake!!!

El público me quiere a mí derritiendo el micro.

 

El publico me quiere sudando bajo los focos.

 

El público quiere acostarse conmigo.

 

Así que eso es lo que vamos a hacer esta noche: enseñar las piernas, aullar y abrirnos camino entre la maleza. Por un mundo de negros. Por un mundo lleno de mujeres con falda corta enseñando los muslos.

 

Por un mundo mejor.

Hace algún tiempo hablamos de Lakoff y su concepción del diálogo político en “No pienses en un elefante”, y en comentarios debatimos un tema – agradecer a todos los que participaron aportando interesantísimas observaciones- que realmente no parece quedar claro del todo.

 

Hoy , en la edición digital de “La Vanguardia” aparece una reflexión de Enric Juliana acerca de la proyección de las teorías de Lakoff, no sólo en el encuadre lingüístico de Barak Obama, sino en la vertebración del discurso del PSOE.

 

http://www.lavanguardia.es/lv24h/20080613/53479302290.html

 

 

Quizás podríamos someter a cierta matización las conclusiones, a nivel técnico no en significado, de Juliana sobre el texto de Lakoff, pero en sí tampoco tiene demasiada relevancia. Lo que, a mi entender, si la tiene son las estrategias que Juliana atribuye, a mi modo de ver lo hace de forma acertada, al principal partido de centro-izquierda español. Se ha hecho evidente que el “mosquito” que supone incorporar la palabra crisis al discurso del partido en el gobierno está conscientemente ahuyentado. Salvo, claro, para un tecnócrata como el Ministro de Economía Pedro Solbes, autor del incómodo desliz de pronunciar la innombrable.

 

Decir que en este lapso de tiempo leí con fruición la obra principal de Lakoff  “Metáforas de la vida cotidiana”, un texto despolitizado y eminentemente académico. Pese a las dificultades de traducción que supone incorporar figuras lingüísticas sin correspondencia directa con la lengua española, el libro no carece de interés aunque peca de reiterativo. Interesante para quien quiera profundizar en la lógica de su postulado, aunque sin nada del morbo y las ganas de meter follón que el best-seller que comentamos en su día.

 

George Lakoff

No importa que dos personas no hayan convivido en el tiempo, ni que por la más remota de las causalidades sus caminos jamás se hayan cruzado. En realidad esto es más una cuestión de fe para el lector que otra cosa. Para quien lo quiera creer Traci Lords e Ingrid Bergman tomaron café juntas en 1985, y esto es lo que se contaron:

-Hola querida!!

 

-Hola guapetona!! Siéntate, anda, que ya he pedido un cafecito para las dos. Como va todo?

 

-Muy bien. Salgo hoy con un poco de agujetas del rodaje, pero vamos que tampoco me quejo. Me han tocado un par mocetones recios y vigorosos, y al principio he sentido bastantes ganas de tocarlos y de todo eso, pero nada oye, después se me ha desinflado todo el entusiasmo. De verdad, antes creía que si, que siempre podía haber amor verdadero durante 20 o 30 minutos, lo justo para exprimirlo hasta la ultima gota y para agitar el espinazo con ganas y tal, pero últimamente la cosa es bastante rutinaria. No se, creo que estoy un poco desmotivada.

 

-Vaya, siempre se te ha visto hacer las cosas con esa ilusión… Supongo que no deja de ser repetir una y otra vez la misma escena. De todos modos, por lo menos tú haces algo de ejercicio. Yo, con esta traza tan recatada y monjil que me han traído los años si que lo tengo difícil para sudar las sabanas en el trabajo. De joven tenía un aire misterioso que me daba mucho juego, pero ahora ya me queda poco de aquello. Creo que no aceptaré mas papeles de misionera ni de nada que se le parezca. Si soy ya casi abuela, madre mia.

 

-Bueno, si te animaras a seguir mis pasos serias la madurita con mas clase de todas! (Risas).

 

-Mira que eres descarada.

 

-Bueno, no le des importancia porque es que ahora mismo vivo de eso. En mi caso lo que me falla son los guiones, que la verdad es que no hay por donde cogerlos.

 

Sacandonos partido.

-Si, pero en cambio has conseguido elevar a una categoría digna un comportamiento sucio, obsceno y amoral. Ese hedonismo extremo, reconvertido en entrega animal y en chillidos tan salidos de tiesto, porque hay que ver lo que gritas, hija, a mí me inspira mucho. Y bueno, no te olvides de que estas dando lecciones prácticas sin haber cumplido aun la mayoría de edad. Mas de uno de tus compañeros se llevará las manos a la cabeza dentro de un par de años, cuando prohíban tus películas por haberlas hecho tan joven.

 

-Ja, ja. No veas. Unos cuantos acaban en la trena seguro. De eso me encargo yo, que aqui hay mucho aprovechado.

 

– Que desagradable, ¿no?

 

– Bueno, en realidad tampoco es para tanto. Ya sabes que a mi me gusta exagerar en casi todo. Yo ya frecuentaba los asientos traseros de los coches de todo el equipo de futbol a los 13 años, bastante antes de meterme en el cine, y además a mi siempre me ha gustado el sexo sin darle mucha vuelta al asunto. El sexo fuerte y también el rock, eso es lo que nos gusta a las actrices porno. Lo complicado fue falsificar los papeles para que me dejaran rodar, pero de chicos la verdad es que ya sabía un rato largo. Lo que no tenía tan trabajado era la compañía femenina, pero entre Christy Canyon, Ginger Lynn y alguna ovejita descarriada mas, la verdad es que han conseguido que la cosa funcione estupendamente. Bueno, que me desvío del tema, que venía a ser que creo que mi carrera parece no ir ya a ningún sitio y que de verdad no se que hacer,

 

-Pero si eres una artistaza!!!! Bueno, ya me entiendes. En lo tuyo, pero una autentica “mujer zafia” de las que gustan a la gente de bien.

 

-Si, si pero es que a ti te brillaban los ojos pero de verdad en la secuencia final de Casablanca, y eso es algo que no estará jamás a mi alcance si no salgo de esto. Alguna vez me han saltado las lagrimas en algún rodaje, pero no era de la emoción sino porque hay unas cosas que no caben dentro de otras, y entonces duele. Ya sabes, vamos.

 

-Y tanto.

 Posamos cada una con nuestro estilo

-Y vale, como soy una profesional, si me tengo que meter lo que sea a la boca y no me apetece lo suplo con entrega y con mucha ilusión, como decías tú antes, pero sabiendo que ninguno de los capullos que ven mis pelis reconocerán nunca saber quien soy. Aunque sean gente de bien. Tú, en cambio, has hecho padre a Roberto Rosellini, has trabajado con Hitchcock tres o cuatro veces, y te has refrotado con Cary Grant o Gregory Peck, aunque la cosa no llegara a mayores…

 

-¿Que no? Que te lo crees tu eso…

 

-…

 

-…

 

(Risas)

 

-¿Me lo dices en serio?

 

-¿Pero tú que te crees? ¿Que solo las actrices porno pueden hacer guarradas?

 

-Ay calla, boba!!. …O sea que esa obra de arte que es ese beso interminable y absolutamente demoledor con Cary Grant en Encadenados seguramente…

 

– Acabó como imaginas, en un rincón oscuro del plato con Cary a medio desvestir, y conmigo al borde del vahído. Fue fantástico.

 

– ¿Y hasta con Bogart?

 

-Con casi todos!!! Y con Humphrey también. No era John Holmes, sino más bien discretito, y además tenía malas pulgas, pero chica, luego se ponía con el tema y en fin, solo de pensarlo me ruborizo. Un figura.

 

– Y encima un caballero!!

 

-Pues no, un caballero era Rick en su Café Americain. Humphrey tenía un poco menos de señorío y ya te digo que era menos atractivo, pero de verdad que luego en la intimidad era como un tigre. Tus partenaires si que han sido siempre un poco mas cutres,¿verdad?

 

-Bueno, Peter North tenía, ya sabes, mucha capacidad. (Risas). Esa era su gracia. Paul Thomas era un poco garrulo, pero de buen corazon, y seguro con un corte de pelo razonable tendría mejor aspecto. Hasta yo ltendría mejor aspecto, todo sea dicho, pero el encanto de los crepados imposibles y el desconocimiento de la depilación extrema también le dan un encanto mucho mas veraz a lo que hacemos, ¿no?

 

-Totalmente. Parece mucho mas real, pero no te pienses que en mis tiempos eran muy distintas las cosas. Bueno, calentadores, hombreras, laca y eso no, pero lo demas era natural del todo!!

 

-En mi caso es lo que hay. Ya habra tiempo de destrozarse cara y cuerpo con cirugías varias. Ahora mismo soy producto ecológico 100% (Risas). Y bueno, a John Holmes ya lo he pillado de bajona, con el SIDA que se lo llevará pronto por delante, pero chica, tiene un cacharro tremendo se mire como se mire. Y te hablo siendo consciente de que aquello no se pone en pie ya ni con pases toreros de pecho. No es que sea muy listo, esto que vaya por delante, pero siempre merece la pena estar cerca de algo extraordinario. Bah!, no son mala gente. De hecho creo que de puro vulgares incluso resultan entrañables. En el fondo son unos pardillos. Vienen, le dan un rato al asunto y se van a casa contentos. La verdad es que rockean bastante.

 

Tracy Doll

– Ay corazón, a mi eso de rockear me queda un poco lejos. Bueno, el bruto de Ingmar Bergman le daba bastante al metal y a la sodomía en las pausas del rodaje de Sonata de Otoño, e inlcuso la petarda de mi hija esta preparando ahora mismo un papel un poco extraño con un director joven un poco rarito. David Lynch, creo que se llama.

 

-Te refieres a Isabella?

 

-Si. Isabella. Me ha contado un poco de que va la película y no se, me parece un poco pasada de rosca. No lo llamaría rockear porque a su personaje lo violan y le pegan durante la peli, y la historia comienza con una oreja que aparece en un jardín. Yo le digo que haga comedia romántica, pero no me hace ni puñetero caso. Yo estas nuevas modas las veo un poco raras, o igual es que me hago mayor y no estoy para según que cosas..

 

 Clase a raudales

– Bueno, yo te sigo viendo bien.

– Pues yo no te digo como te veo a ti…

– (Risas)

-Oye, esta noche pensaba darme un baño de espuma gigante, con velitas y una copa de vino, pero es que mi bañera es tan grande que me da un poquito de miedo no saber salir sola después. Igual un poco de ayuda me iria bien.

 

– Voy pidiendo la cuenta.

 

En un último acercamiento al asunto que nos ocupa podremos comprobar que por fortuna no todo viene teñido de negrura, enfermedad y violencia, y que toda esta circunstancia descrita en las dos entregas previas deviene como consecuencia de la incapacidad del ser humano para encauzar sus conflictos de manera ordenada. Quizás incluso pudiera hablarse simplemente de una debilidad mal gestionada. Lo que sea, da lo mismo.

 

Lo que sí es más que cierto es que para llegar hasta ese punto en que como consecuencia de pasarse con el alcohol se pierden conciencia y maneras, se habrán dado de forma previa motivaciones mucho más mundanas y racionales, y que responden a una comprensible necesidad del individuo de evadirse de la realidad (o de vivirla con mas intensidad) con un carácter esencialmente lúdico.

 

Al fin y al cabo la bebida se ha definido desde siempre como un lubricante social, como una manera más de rebajar tensiones y hacer mejor la vida de las personas. Y así, de esta guisa, se ha querido tenerla también presente, llegando a otro de los puntos más frecuentados en la ficción cinematográfica: el que desemboca en desenfreno desatado y la felicidad absoluta de los seres humanos.

 

Y para muestra, un botón: El Guateque, una de las primeras obras conceptuales de las que hay constancia. La historia es conocida: una reunión en una casa de gente del mundo del cine, con bossanovas, elefantes, espuma, piscinas, un delicioso regusto fashion sesentero y Peter Sellers interpretando a Hrundi, un hindú metepatas, entrañable y abstemio. Las razones para evitar la bebida se ven rápidamente justificadas, en cuanto prueba algo que no debe y gracias a su inabarcable torpeza desencadena una autentica catástrofe de disparatadas consecuencias.

 

Hrundi, seductor

 

Obligatoria la mención al camarero mas desfasado que hayamos podido ver en una pantalla de cine. Uno de los personajes con menos líneas de dialogo y más copas de champaña devoradas, que yo recuerde. Entrañable su empeño en salir con vida de entre las fuentes y artilugios automáticos y ultramodernos de esa infernal casa de principio de los 60 con una borrachera monumental que, claro esta, le impide el normal desempeño de su trabajo. Obra maestra.

 

El elefante lo lavamos en la piscina!

 

No menos espectacular resulta la modélica y ejemplar “fiesta de apartamento” celebrada en Desayuno con Diamantes. A saber, un piso diminuto abarrotado de gente en estado de ebullición, y una divina Holly Golightly que, aun escondiendo un perfil frágil, errático y lleno de neuras, vive entregada a la fiesta y la noche en una desconsolada huida hacia delante. La muchacha celebra en su apartamento una reunión que supera todos los límites de entrañabilidad conocidos, y que se destaca como la fiesta más chic y desenfadada de todas las que hayamos visto en una pantalla. Un divertimento para los ojos, sazonado siempre por la irresistible sonrisa de Audrey Hepburn, que ilumina la pantalla con su copa de champaña y su cigarro de boquilla larga.

 

El alma de la fiesta

 

Dentro de esta misma vertiente hay otros momentos menos glamurosos pero igual de importantes para la gente de nuestra generación. Por ejemplo, la fiesta toga organizada por John Belushi y sus compinches en Desmadre a la Americana, o la Despedida de Soltero con burro y todo que se monta Tom Hanks, que vienen a representar un concepto de fiesta en bruto, sin pulir y mucho menos sofisticada, pero muy divertida también. Al fin y al cabo son momentos llenos de gente felizmente desencajada, con las facultades distorsionadas o simplemente haciendo el cafre. No son, en realidad, historias centradas en el alcohol, pero si que son muchos los momentos en que los personajes se pasean con sus combinados en la mano como si fuera lo mas natural del mundo. La fiesta es la protagonista, con esa improvisada explosión de empatía entre seres humanos que llena de sonrisas una sala de cine, y de vasos vacíos la barra del bar o el suelo del apartamento.

 

Bluto Blutarski, un estudiante americano

 

Las dos películas tuvieron un peso especifico importantísmo en la ingente saga de peliculas de hermandades con fiestas que se salen de madre que se hayan podido ver despues, y Bluto Blutarski en particular ha sido un referente permanente que nos ha inspirado a muchos a proponer una fiesta toga a la minima ocasión que se presentaba.

No querría dejar de citar, a modo de colofón y en el grupo borrachos entrañables, a un inmenso Bogart, completamente feliz con sus cajas de botellas de ginebra en La reina de África hasta que aparece la monjil Kathrine Hepburn para sacarle de sus toscas costumbres de solterón y meterlo en vereda; o a la ruda pareja de hombretones (Wayne y McLaghlen) que arreglan sus diferencias a bofetadas en El Hombre tranquilo para acabar, como no, abrazados borrachos y dando tumbos por los prados irlandeses mientras le cantan a la luna. Los irlandeses suelen emborracharse como animales, eso ya lo sabemos todos, pero creo que en el fondo saben lo que se traen entre manos.

 

Combustible para La Reina de Africa

 

Mención de honor, para concluir ya, la que se lleva James Stewart en El Invisible Harvey. Nada como alimentar la imaginación desde un hueco en la barra del bar. Con eso y, claro esta, la inestimable compañía de un conejo gigante (de dos metros, nada menos) que le acompaña toda la película, es mas que suficiente para ser feliz. El conejo por supuesto es invisible, y cuando habla solo lo hace con él, así que al final no queda claro si le esta tomando el pelo a todo el mundo o si de verdad hay un roedor gigante guardándole la espalda. Lo que sí esta claro es que son escasos los minutos de película que Stewart se pasa sobrio. Encantador es poco.

 

Mi amigo Harvey.

 

Ejemplos en el tintero se quedan montones, y darían para llenar un Popu entero, así que de momento dejaremos para otra ocasión a figuras heroicas como la de Tom Cruise en Cocktail (quien no ha gritado a voces en un bar aquello de “¿Queréis un poema???, ¿¿Quién quiere un poema??”), o Bogart (de nuevo él, borracho!) en Casablanca llorando desamores pretéritos. Hemos repasado varios de los más turbios y desenfrenados momentos del universo del cine de los últimos años, y ahora ya estoy sacando la botellita de la cubitera y me dispongo pasar a otros menesteres.

 

A la salud de ustedes, por supuesto.

O al menos no es suficiente. Así lo sentencia George Lakoff en su “No pienses en un elefante”, que recientemente ha llegado a nuestras librerías después de tres años conquistando las norteamericanas con su versión original en inglés.

“No pienses en un elefante” es un librito sencillo y accesible, con voluntad de manual y que realmente no es más que una síntesis popular de una obra de mayor enjundia: “Moral Politics: How Liberals and Conservatives Think”

Por el título de éste ya podrán comprobar el pelaje e intenciones de “No pienses en un elefante”, recordemos que el elefante es la mascota del partido republicano estadounidense, y estaremos en lo cierto si apuntamos a un pequeño misario de la américa “azul”, la demócrata, frente a la “roja” republicana. Lakoff no se esconde bajo superfluos mantos de equidistancia y declara abiertamente su beligerancia, como demócrata convencido, al partido conservador en el terreno en el cual ha brillado como pensador y fundador: la lingüistica cognitiva.

La lingüística cognitiva estudia la naturaleza de diversas operaciones mentales relacionadas, entre otras, con la producción lingüística, la semántica y la organización del conocimiento mediante categorías. El gérmen filosófico no es nuevo, sin ir más lejos podemos recalar en Wittgenstein, pero su disciplina neurocientífica es joven. Una de sus principales líneas de investigación, de la cual Lakoff es especialmente seguidor, es la metáfora y su papel como elemento vertebrador de la capacidad cognitiva humana.

A priori puede parecer algo confuso, pero Lakoff lo plasma de forma sucinta en su librillo para progresistas de a pie. Las dos metaforas a trabajar en política se reducen a los modelos “padre estricto” y “padre protector”. Los dos patrones están latentes en las sociedades occidentales y su naturaleza metafórica presente en multitud de sus afirmaciones, pensemos por ejemplo en “los hijos de la patria”. Sin duda si la patria tiene hijos, la conexión lógica se encauza a la familia y la paternidad. Unos modelos simples y perfectamente comprensibles por todos y, además según Lakoff, estimulables.

En el primer modelo se parte de la premisa de que los humanos son malos por naturaleza. El entorno es hostil y la única forma de salir adelante es siendo disciplinado. El padre estricto cree en el castigo como forma de amejoramiento de sus hijos, tienen que ser disciplinados, castigados si cabe, para que el día de mañana puedan ser rectos y enfrentarse al mundo con firmeza e independencia. Para ello es indispensable que aprendan a buscar su propio interés, porque esa busqueda beneficia los intereses de la sociedad en conjunto- Adam Smith- logrando prosperar. El disciplinado que se esfuerza por lograr sus intereses prospera, el debil se hace dependiente y fracasa, el disciplinado triunfa y por tanto la moral está con él, el debil es un holgazan que no se esfuerza y no debe lastrar a aquellos que siguen el buen camino.

El padre protector ayuda, protege en la necesidad, dialoga, promueve la empatía y es partidario de inculcar la responsabilidad frente al castigo. El ser humano es bueno por naturaleza, los padres – padre y madre, ambos por igual- colaboran para enseñar a ser feliz a su hijo, logran la comunicación bidireccional y fortalecen el sentimiento de comunidad.

 

Si nos paramos a pensar parece que ambos patrones se corresponden a discursos políticos que todos conocemos. Lakoff afirma que los conservadores han conseguido que su modelo de “padre estricto” sea activado en el electorado gracias al perfecto enmarcado de sus proposiciones en el modelo, que a su vez queda activado. Cita como ejemplo sencillo el término “alivio fiscal”. Todos sabemos que significan estas dos palabras, menos impuestos, pero esconden algo más. Alivio presupone la existencia de una desgracia o mal a reducir. Por tanto pagar impuestos es una desgracia, además sirve para gasto social: ayudar a los que no se han esforzado por prosperar.

Alivio fiscal se ha popularizado en los USA, incluso es una expresión que ha traspasado a las filas demócratas. Según Lakoff esto es debido al arduo trabajo de los think thank en los que los conservadores han invertido ingentes recursos financieros en una ofensiva para propagar sus marcos en los medios de comunicación. Un progresista no debe enmarcar los impuestos como una desgracia, sino una inversión para poder obtener beneficios en educación, gasto social o infraestructuras. En resumén, hay dos marcos distintos donde se conjugan las palabras de tal manera que enfrentan metáforas de valores. De la misma forma el partido republicano ha conseguido que la ley más agresiva para con el medio ambiente se llame “Ley de cielos limpios”.

 

Una vez un marco se ha activado, todos tenemos ambos aunque uno puede estar pasivo, los hechos pierden el poder que presumimos. En este sentido la verdad no te hará libre, porque los hechos ciertos rebotarán en el marco y no serán tomados en cuenta. Pese a que la administración Bush ha mentido a sus ciudadanos afirmando que la guerra de Irak era necesaria para contrarrestar las armas de destrucción masiva que amenazaban la seguridad nacional, cuando se ha demostrado que la verdad es que esas armas no existían, que Bin Laden y Saddam no tenían conexión alguna y que las intervenciones buscaban un dominios estratégico de la zona, el partido repúblicano sigue estando en liza por ganar las próximas elecciones.

La verdad no te hace libre para elegir y los votantes no actuan racionalmente. Hay gente que vota contra sus intereses, algo a priori absurdo. Trabajadores que apenas llegan a fin de mes y que necesitarán de un sistema público de sanidad cuando llegue el momento votan al partido republicano. Simplemente se ha activado el marco de “padre estricto” en su manera de ver la vida, recordemos uno de los argumentos más propugnados por el votante conservador: “mano dura”, con lo que la verdad o la razón son elementos secundarios. Si hacemos encuestas para detectar las principales necesidades del ciudadano y las prometemos , eso no nos garantizará la victoria porque el votante se limita a comprobar si el candidato expresa una actitud ante el orden de las cosas coincidente con el patrón que haya conseguido activar . Hay que lograr activar el marco que represente los valores que defendemos en el votante, no discutir el marco del adversario porque es imposible no pensar en el elefante si éste se encuentra en la proposición.

Si un potencial votante activa su modelo de “padre estricto” por mucho pan que le ofrezca el partido demócrata, votará republicano.

En mi opinión éste sistema de procesos es lo interesante de “No pienses en un elefante” y que presenta un punto de reflexión. Sobre el resto, el enarbolado demócrata que acompaña toda la exposición y el adiestramiento progresista en el contraataque, mejor establecer un filtrado. Y no es porque no comparta los valores de Lakoff, sino porque a pesar de seguir su línea política es evidente que nos econtramos ante una obra instrumental. Un libro que dirige las herramientas para favorecer a un bando y acaba satanizando al adversario dejando un regusto que, sin llegar a ser panfletario, evita descaradamente salpicar el modus operandi del partido demócrata . Se muestra demasiado cauteloso en la exposición porque sabe perfectamente que los mismos elementos que denuncia – mentira, traición, manipulación- son también identificables en políticos de su color. En ese sentido Lakoff es un pillo y como de tonto no tiene un pelo, algo caradura . Así lo demuestra en el apartado de preguntas que cierra el libro, donde se le formulan cuestiones sobre su planteamiento. Inofensivas y blandas a más no poder, donde no hay más que un pequeño atisbo para sacar a flote algo que brilla en mayúsculas y neón: el papel que juga la manipulación. Atajado rápida e insatisfactoriamente.

Además se plantean muchas dudas desde la óptica europea. La derecha estadounidense es diferente a la europea, por ejemplo la de la canciller alemana Angela Merkel, y goza de un poder importante sin la ayuda de los think thank, de escaso desarrollo en el viejo continente hasta la fecha, con lo cual parece que la fuerza conservadora puede ser perfectamente sólida sin estos aliados clave en las tesis de George Lakoff. Confirmación de lo sospechoso del ataque a estas poderosas organizaciones y que sirve de base para legitimar el think thank del mismo Lakkof, el Instituto Rockridge, como indispensable contrapeso.

 

Finalmente, si aceptamos que la verdad es una contingencia, es imposible no sentirse inquieto al pensar en el papel de la mentira en todo esto.

Si quieren más metáforas que nos dominan, sugiero echarle un vistazo a otro logrado volumen de Lakoff: “Metáforas de la vida cotidiana”.